VICTORIA BISOGNO: LA HERENCIA DEL TÉ

By Victoria Bisogno

Es una tarde templada. El sol se asoma por la ligustrina. La abuela prepara la mesa de hierro bajo el cedro. Mantel impecable, scons recién horneados, todavía calentitos, crema batida y mermelada casera. La nieta observa cómo su abuela prepara la infusión, que endulza con terrones de azúcar. Es un momento fascinante. El aroma invade el lugar. El licor ámbar humeante nace como un río de la tetera para atravesar el colador de plata, y descansar en las tazas de porcelana con delicados motivos florales. Pronto aparecen mariposas que hacen de la ceremonia, uno de los recuerdos que perdurarían por siempre en la memoria de la niña, como una herencia.

Victoria Bisogno: mi herencia del TéEsta es mi historia personal de amor eterno con el té. Mi amadísima abuela fue la que me regaló esta herencia exquisita, que celebro con tanto cariño y nostalgia cada día. En ese ritual había intimidad, magia, encanto y distinción. Fueron momentos únicos que atesoro en el alma.

¿Y cuántos de ustedes han vivido historias similares con sus abuelos, padres, amigos…? La historia del té en nuestras vidas está, en la mayoría de los casos, ligada a personas que nos aman. Es el amor representado en esa taza de té calentita el que nos calma los dolores, el que nos acompaña cuando nos sentimos solos, el que nos mima cuando estamos tristes, el que nos abriga…¿No es acaso nuestro deber, amantes del té, transmitir esta pasión a otras personas para que sean más y más los que disfruten de este privilegio? No hace falta mucho para hacerlo: solo unas tazas de té y algunos minutos para compartir con personas de corazón abierto.

Aunque pasen los años, aunque cambie el mundo y evolucione la cultura, el hombre siempre necesitará un ritual que lo represente, lo identifique, que le de pertenencia e identidad; un ritual para legar a las nuevas generaciones valores y costumbres, y así alimentar lo que llamamos ”la memoria colectiva”. Todos sabemos que el té hace bien, pero sólo los que lo experimentamos como algo personal sabemos que es un alimento no solo para el cuerpo, sino también para el espíritu.

Recibir una taza de té es recibir una ofrenda de cariño, y también es lo más hermoso que podemos regalar. Sin duda la costumbre de tomar el té será un placer de esos que se heredan, y un legado de los que no se olvidan, hoy y siempre.

 #LaCulturaDelTe

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