Descubre el té Kombucha, qué es y cómo se prepara

El llamado “Té Kombucha” ¿es realmente té? La Kombucha es un fermento probiótico elaborado en base a té endulzado, cada vez más consumido por quienes buscan una alimentación saludable por sus extensos beneficios para el organismo.

por Victoria Bisogno

Té kombucha: ¿Qué es?

Técnicamente la Kombucha no es té sino una infusión o, mejor dicho, un fermento elaborado a base de té. Para conocer más sobre sus beneficios y propiedades, he consultado a especialistas que me introdujeron en las características de esta bebida que está encontrando su lugar en bares orgánicos, dietéticas y ferias saludables.
Se trata de un té probiótico fermentado naturalmente a partir del hongo SCOBY (Symbiotic Culture of Bacteria and Yeast), sigla que significa cultivo simbiótico de bacterias y levaduras. Dicen que surgió hace más de 4 mil años en Manchuria, al noreste de China, y fue venerado por egipcios, mayas e incas por sus virtudes. Hoy lo podemos disfrutar en sus versiones frías o a temperatura ambiente.

El hongo kombucha

Según los especialistas, el “hongo” de aspecto gelatinoso que se forma en la Kombucha está compuesto por una colonia de miroorganismos (bacterias y levaduras), como por ejemplo:

  • Acetobacter xylinum
  • Acetobacter xylinoides
  • Bacterium xylinum
  • Gluconobacter oxydans
  • Medusomyces gisevi
  • Pichia fermentans
  • Saccharomyces ludwigii
  • Saccharomyces apiculatus
  • Schizosaccharomyces pombe
  • Zygosaccharomyces bailii

Estos microorganismos realizan un proceso de fermentación, durante el cual la colonia crece formando el famoso “hongo” gelatinoso parecido a una “ameba” flotando en la superficie del líquido. Estos microorganismos se alimentan del té azucarado que se debe agregar constantemente para que no se detenga el proceso. Si no queda espacio en el recipiente, se puede cambiar a uno nuevo con té azucarado recién hecho. De esta manera se puede producir Kombucha por muchos meses o incluso varios años.

Cómo hacer kombucha

Para hacer té Kombucha, primero debemos conseguir el hongo SCOBY que, como me cuenta Miguel Ángel Castro, productor de Neptune Kombucha,  “se regala y se va pasando de mano en mano, aunque también se consigue en algunas dietéticas”.

Ese hongo debe ser alimentado con té y azúcar para que produzca el fermento. “El mejor es el té negro, pero también se puede hacer con té verde, blanco, oolong y puehr”, dice Miguel Ángel y me explica los pasos a seguir: “Se realiza una primera fermentación de dos semanas con el hongo iniciador y un poco del líquido original, junto con té y azúcar; aproximadamente una taza de azúcar cada cinco litros de líquido. Luego se saca la mitad de la bebida y se completa con la misma cantidad de té con azúcar. Se embotella y se espera por lo menos dos semanas a temperatura ambiente”.

Larissa Fraida, una de mis alumnas de Sommelier de Té de Brasil, comercializa Kombucha con su propia marca Dr. Bao Kombucha y me cuenta que “el proceso de fermentación puede variar de 7 a 30 días. Durante ese tiempo, las bacterias se alimentan del azúcar y de la cafeína del té, y así la bebida se convierte en un té probiótico naturalmente gasificado y lleno de beneficios para la salud. Después de este proceso, puede tener una segunda fermentación con infusión de frutas, hierbas y especias para ganar sabores variados”. Es una muy buena opción para reemplazar las bebidas gasificadas.

La kombucha: Preparación

Los especialistas me dicen que el té Kombucha se puede tomar frío o a temperatura ambiente. “Hay que empezar de a poco. Unos 150 ml están bien para ver cómo sienta en el cuerpo y luego ir sumando más cantidad. Por la mañana es muy bueno, pero se puede tomar en cualquier momento del día”, explica Miguel Ángel.

Su sabor es levemente ácido, “recuerda al gusto de la sidra o un fermento de manzana”, afirma el productor de Kombucha. Por sus propiedades y método de preparación, el té Kombucha es muy saludable, la única contraindicación que resaltan los especialistas es que, si bien es apto para diabéticos, por su cantidad de azúcar deben tener precaución y saber que cuanto más tiempo de fermentación tiene, es menor la cantidad de azúcar que retiene.

Kombucha: propiedades y componentes

La marca Bio Kombucha de España asegura que gran parte de las propiedades saludables de la Kombucha se deben a sus componentes, que han sido verificados científicamente:

  • Vitaminas del grupo B, ácido fólico, C, D, E y K
  • Enzimas como la invertasa, la sacarasa, la amilasa, la catalasa, etc.
  • Ácidos orgánicos esenciales como el ácido láctico, ácido tartárico, ácido cítrico, ácido acético, ácido glucorónico, ácido carbónico, ácido úsnico, etc.
  • Levaduras y polisacáridos, además de la cafeína cuando se elabora en base a té o yerba mate).

A su vez, contiene “vitaminas A, C K, y enzimas digestivas”, agrega Larissa y explica que “un nivel óptimo de vitaminas mantiene el estrés y la ansiedad en el límite, alivia el síndrome premenstrual y mejora la memoria; las enzimas, por otro lado, son imprescindibles para descomponer el alimento en moléculas para que los nutrientes puedan ser absorbidos con más facilidad”.

La marca española asegura que la presencia de ciertos componentes funcionales “dependen del té o infusión que se utilice para elaborar la kombucha. Por ejemplo, el Rooibos contiene hierro, potasio, zinc, manganeso, cobre, calcio, magnesio, fluoruro.”

Beneficios del té Kombucha

Por ser una bebida probiótica, la Kombucha tiene todos los beneficios de las infusiones que incluyen bacterias vivas saludables:

  • Contribuyen al bienestar emocional
  • Alivian el intestino irritable
  • Activan las defensas del cuerpo
  • Regulan la flora intestinal
  • Equilibra la acidez en el cuerpo
  • Ayuda a reducir el colesterol

Su fermentación a base de té le da todos los beneficios de la planta Camellia Sinensis (ayuda a controlar el colesterol, a reestablecer la flora intestinal y tiene propiedades antioxidantes, entre otros). Pero, a su vez, Miguel Ángel Castro destaca que la Kombucha posee estas propiedades que benefician la salud en:

El aparato digestivo: regula su actividad, disminuye el estreñimiento, ayuda a curar úlceras estomacales, enfermedades internas del intestino grueso y delgado.

La circulación sanguínea y el corazón: ayuda a la regeneración de las paredes celulares, paulatinamente ayuda a bajar los niveles de colesterol, previene las enfermedades coronarias, arteriales y paros cardíacos, contribuye al mejoramiento de la irrigación sanguínea, ayuda a eliminar la urea tomándolo diariamente, estabiliza los niveles de glucosa en sangre.

Las enfermedades relacionadas con la piel: puede eliminar o favorecer una mejora pronunciada de la psoriasis, mejora el aspecto y la frescura de la piel.

Problemas del aparato respiratorio: refuerza el sistema inmunológico, alivia las bronquitis y casos de asma.

Enfermedades propias de la vejez: contribuye a mejorar la movilidad en las extremidades en casos de artritis, colabora en la recuperación muscular, disminuye notablemente las molestias de la menopausia, elimina el agotamiento mental, stress, dolores de cabeza, ayuda a los riñones y vesícula, limpiándolos para su mejor funcionamiento, y ayuda a mejorar la visión.

Con tantas propiedades, habrá que buscar quien nos regale el hongo SCOBY y comenzar a consumir este fermento probiótico que popularmente es llamado por todos té Kombucha…

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