El gran MITO del té derribado por las Neurociencias

El gran “mito” que existe en el mundo del té se fue creando por el hecho de que algunas personas afirman que es necesario tener una nariz especial para catar el té o para crear tea blends.

“Saber que se puede, querer que se pueda, quitarse los miedos, sacarlos afuera”.
Color Esperanza
Diego Torres, letra de Coti Sorokin

By Victoria Bisogno

El gran MITO del té

El gran mito del té fue creado por personas afirman que es necesario tener una “nariz especial” para catar el té o para crear tea blends. Sostienen que han nacido con “un olfato especial” que les permite identificar aromas de una manera extraordinaria. Yo me pregunto: ¿Los miles de catadores de té del mundo tienen un “olfato especial”? ¿Tiene mérito nacer con una determinada carga genética? ¿Es eso suficiente o necesario para convertirse en un profesional del té? Por suerte existe la ciencia, y en particular las “neurociencias” que nos van a ayudar a derribar este infundado mito.

¿es verdadero el viejo mito del té?

¿Qué son las neurociencias?

Las neurociencias son un conjunto de disciplinas científicas que estudian la estructura, el funcionamiento, la bioquímica, la patología, las interacciones y el desarrollo del sistema nervioso. La función principal de las neurociencias es encontrar una explicación al funcionamiento de las células nerviosas que se encargan de generar las conductas humanas, y cómo estas células están influidas por el medio ambiente que rodea a las personas. En este artículo te voy a contar cómo las neurociencias demuestran que tú puedes convertirte en un catador de té (y que es un mito que sólo algunas personas privilegiadas puedan hacerlo).
Existen numerosas investigaciones en esta rama de la ciencia que demuestran cómo funciona nuestro cerebro, cómo aprende y cómo nuestras conductas pueden modificar el funcionamiento y hasta la fisiología del cerebro. Las emociones y las sensaciones están directamente relacionadas con los procesos que ocurren en el cerebro

El conocimiento de las neurociencias para derribar el mito

El hecho de oler o saborear un té, aunque parece muy simple, utiliza en realidad una estructura compleja en nuestro organismo formada no sólo por los sentidos receptores de los estímulos del exterior, sino por la poderosa maquinaria de análisis y procesamiento que es nuestro cerebro.
Durante toda la vida nuestro cerebro va creando diferentes conexiones (nuevas sinapsis) que se activan por determinados procesos mentales o estímulos del exterior, es lo que estudian (en parte) las neurociencias. Esto ocurre porque el cerebro es materia, es un órgano de nuestro cuerpo.

¿existe el mito del té sobre el olfato?

Está demostrado que el ejercicio mental, como el estudio, el aprendizaje o el entrenamiento en nuevas disciplinas, hace que el cerebro cree nuevas neuronas y nuevas conexiones neuronales, manteniéndose joven y aprendiendo también a destrabar ese mecanismo vicioso en el que las respuestas a estímulos son sólo una aproximación a la realidad, una rápida selección de lo más parecido que encuentra a la señal para ahorrar energía. Esta información aportada por las neurociencias arroja un halo de luz sobre el gran mito del té preexistente.

Con esto se demuestra que para aprender a catar el té de forma profesional no es necesario tener talentos innatos (el mito del té), sino que con un entrenamiento profesional y práctica constante cualquier persona podrá entrenar su cerebro para realizar catas de té de forma profesional y disfrutar plenamente de todas las experiencias sensoriales que nos ofrece el té. 

Esto significa que el aprendizaje y la práctica constante son una herramienta fundamental para el entrenamiento y el desarrollo de la percepción, así como para la generación y alimentación de la memoria sensorial, y, por consiguiente, para mejorar en la experiencia de la cata. No es verdad que es necesario tener una nariz especial para catar el té o para crear tea blends. Este mito del té ha sido posiblemente creado para desalentar a los emprendedores y así minimizar la competencia, pero ahora sabemos gracias a las neurociencias que carece de todo fundamento científico.

el mito del té: hay que tener un olfato especial

Desde el año 2009 he entrenado catadores de té, y la mayoría de ellos vienen a mis cursos sin esperanza, con la convicción de que serán observadores en vez de protagonistas. Casi todos ellos terminan el curso no sólo sabiendo catar, sino con un sentimiento de euforia, con la autoestima renovada y con muchas ganas de seguir perfeccionándose porque descubren que con estudio, entrenamiento y empeño logran superar sus miedos y superarse a sí mismos. Y si no me crees mira lo que dicen nuestros alumnos! 😃

¡No te dejes amedrentar ni por el fracaso propio, ni por los que a veces desalientan a los valientes que se animan a intentarlo! Muchas veces lo que sucede con los que fallan es que no todos tienen la tenacidad para recorrer el camino del conocimiento y de la perseverancia para transformarse a sí mismos y convertirse en catadores de té. 

Así que, querido #tealover, sólo de ti depende convertirte en un buen catador de té. ¡Prepárate para un gran descubrimiento!

Fragmento del libro “La Cata del Té” de Victoria Bisogno

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