La Ruta del té: Viaje a Taiwán

Acompaña a Victoria Bisogno a vivir la experiencia de elaborar tu propio té. Oolong de Jade de alta montaña de Alishan, Taiwán. Días llenos de emoción en una fábrica de té.

LA RUTA DEL TÉ: VIAJE A TAIWÁN

by Victoria Bisogno

Mi pasión por el té me llevó a la hermosa isla ubicada frente a la provincia de Fujián, China. No soy la primera en decir que Taiwán es una isla hermosa. Los portugueses en 1542 le pusieron ese nombre (Formosa) deslumbrados por su belleza. Hoy en día algunos tés de Taiwán llevan la palabra “Formosa” en su nombre.

ARRANCANDO CON EL PIE IZQUIERDO

Como argentina, para ingresar a Taiwán necesitaba obtener mi Visa. Unos meses antes de mi viaje, ya con pasaje en mano, fui a la embajada que queda en la Avenida de Mayo de la Ciudad de Buenos Aires. Allí me atendieron muy bien y sin hacerme preguntas, aprobaron mi trámite. Cuando llegó el momento de retirar mi pasaporte con la Visa, me dijeron que tenían “en falta” las estampillas oficiales para otorgarme la Visa (básicamente no tenían el papel que te pegan en el pasaporte que demuestra que realizaste los trámites y que fuiste aceptado). Estuve varias semanas yendo a la embajada siempre con la misma respuesta: regrese la semana que viene. Así llegó la fecha de mi viaje y no estaba disponible el dichoso papel. Entonces el responsable del visado me hizo una Visa “a mano” que aseguró serviría igual que la Visa normal. Yo le creí.

Al llegar al aeropuerto de Taoyaun en Taipei hice la cola en migraciones como todo el mundo. La gente comenzó a circular, pero cuando me tocó a mi, me hicieron esperar. La persona encargada de controlar mi pasaporte consultó con sus compañeros, volvió a hacerme preguntas, y luego se fue llevando mi pasaporte. Chau! Yo pensaba… a dónde se lleva mi pasaporte! La empecé a seguir y con gestos me hizo entender que me quedara en la fila. Seguí con la mirada a la señorita (más bien a mi pasaporte) que ingresaba a una oficina cerrada. Luego de eternos minutos de espera, salió un señor que me invitó a acompañarlo a esa oficina. Nunca en la vida me había pasado algo igual. Yo sufría porque la persona que venía a buscarme al aeropuerto estaba esperando hacía más de una hora y yo detenida en migraciones!!!

El señor comenzó a hacer llamados. Vino un policía, luego otro, y nadie me decía qué estaba sucediendo. Finalmente llegó una señora con una lista escrita a mano, con 3 nombres de extranjeros que ingresarían ese día al país. Por suerte mi nombre estaba en la lista, y el señor de la oficina finalmente puso el sello en mi pasaporte y me acompañó a pasar el control de Seguridad.

Moraleja para los viajeros: no se fíen de las Visas provisorias o hechas a mano. Pidan una carta oficial justificando la anomalía, y asegúrense de que el consulado avise al país destino de su visita.

EL RESTO, PURA MAGIA

Luego del momento de nervios que pasé en el aeropuerto, todo comenzó a cambiar. Tan solo al pasar la puerta de salida comencé a notar la amabilidad de la gente. Todos eran muy respetuosos y tranquilos. Así que pude relajarme. Al llegar a mi destino, un hermoso restaurante en pleno Taipei, me esperaban mis anfitriones con una exquisita comida taiwanesa y mi primer Bubble Tea “nativo”. 🙂  Tuve la suerte de conocer en persona (finalmente!!!) a las autoridades del Tea Research and Extension Station responsables del estudio del té y del desarrollo de nuevos cultivares de oolong y té negro, que luego me mostrarían las plantaciones orgánicas y Bio, fábricas y estaciones de investigación de té en Taiwán.

UN VIAJE MUY SABROSO

El viaje comenzó recorriendo las plantaciones de té de los alrededores de Taipei y Pinglin, a donde se elabora el exquisito Wenshan Baozhong o Paochong. Tuve la suerte de pasar horas charlando y catando té con la familia de productores de Pouchong con más premios de Taiwán. ¡Ellos me convidaron, entre muchos otros tés, un Paochong añejado durante 40 años!

Las vistas eran increíbles: las montañas cubiertas de niebla, el camino sinuoso, y las plantas de té a diestra y siniestra.

Los días siguientes visité Nantou, Chiayi, Rui Li, Lugu y Alishan. En Este pequeño paraje de montaña pasé la noche para levantarme muuuuy temprano (a las 4:30 am) para iniciar el proceso de elaboración del oolong de jade. Sí. Mi té favorito. Iba a elaborar con mis propias manos mi té favorito! Así me pasé 2 días durmiendo muy poco pero con la euforia de una nena en navidad. Cosecha, marchitado, cuarteado… mis hojas de té pasaron por todos los procesos hasta el último paso. En este video pueden ver mi humilde registro:

UNA EXPERIENCIA LITERALMENTE EMOCIONANTE

Nadie puede imaginarse lo que se siente al beber el té que acabás de elaborar en plena montaña de Alishan a más de 2000 metros de altitud, luego de 2 días de trabajo manual, de levantarse muy temprano y acostarse a la madrugada con el dulce gusto del trabajo alimentado por la pasión. Qué momento tan sublime, mágico, perfecto.
No pude evitar emocionarme hasta las lágrimas. Y como quería guardarme todos y absolutamente todos los recuerdos de ese viaje, lo grabé en un video (TBA). Espero que comprendan el contexto y el respeto con el que ofrezco esta memoria a las personas que tan generosamente me dieron la posibilidad de vivir esa experiencia increíble.

El viaje continuó catando, descubriendo, aprendiendo sobre los diferentes cultivares, variedades, estilos de oolong de Taiwán de la mano de grandes maestros, como Thomas y su tío, el señor Shu de 97 años de edad, fundador de Shakang Tea Factory. Sus palabras me derritieron por completo, porque derramaban amor y pasión por el té.

El camino continuó por LiShan, Lugu, Puli, Tao Chu Miao, Taichung, TaShi y terminó nuevamente en Taipei para tomarme el vuelo de regreso. En este viaje, además de descubrir tés maravillosos, maestros generosos, personas encantadoras y pasisajes deslumbrantes, me volví de Taiwán con una nueva amiga en el té, mi querida Becky con quien pasé momentos divertidísimos!!! Thank you Becky!!! Thanks for the good vibes and for the laughter!!!

EL TÉ DE TAIWÁN

Los principales tipos de té que se elaboran en Taiwán son el oolong y el té negro. Dentro de estas familias, se produce una gran variedad de tés que se diferencian en fábrica por los procesos de elaboración (más enrulado, menos enrulado, más horneado, menos horneado, etc) y sensorialmente por el despliegue de aromas que desprenden. Desde las flores blancas y las frutas frescas en los oolongs de jade, hasta los duraznos (melocotones) y notas tostadas en los oolongs horneados, pasando por las frutas pasas y maderas por los tés negros.

Entre sus mayores exponentes se encuentran el Paochong o Pouchong, el Ti Kuan Yin, el Dong Ding o Tung Ting, el Oriental Beauty, el oolong ámbar, los tés negros como el Ruby 18, el TTES-21, entre muchos otros.

Como siempre digo, descubrir el origen de cada té representa un viaje emocionante al corazón de la cultura del té.

Historia del té en Taiwán

Se cree que la isla de Taiwán fue habitada originalmente por pueblos de origen malayo-polinesio. Luego de varios intentos de colonización europeos, pasó a manos de China a finales del 1600.

Cuando estuve en el museo de TRES (Tea Research and Extension Station) me contaron que en el año 1645, se descubrieron árboles de té salvajes en Taiwán, pero la producción no se expandió hasta la llegada de los inmigrantes chinos venidos de Fujian. Entre el siglo XVIII y XIX más de 2 millones de colonos chinos de Fujián emigraron a la isla, llevando semillas de té de las montañas de Wuyi, conocidas por la elaboración de té oolong. Las plantaron en las montañas de los alrededores de Taipei y prosperaron. Es así que en estos días se producen oolongs estilo Ti Kuan Yin en Taiwán.

El blend taiwanés

Cuando conocí Taiwán me llevé la impresión (es mi opinión personal) de que la isla es una mezcla equilibrada entre tradiciones chinas y cultura japonesa. Taiwán muestra una armonía entre las costumbres y artes milenarias (como la elaboración del té) y la tecnología, el orden y la limpieza, símbolos de Japón. Su gastronomía tiene su propia impronta, aunque hereda platos tradicionales chinos como el Hot Pot y los woks, y por otro lado las milanesas de cerdo (Tonkatsu) y curry típicas del país del Sol Naciente. Su gente también parece tener un poco de ambas culturas, aunque pude ver que la isla ha desarrollado su propio carácter, un blend único en el mundo, como sus tés.

Si quieres descubrir más sobre estos maravillosos tés, te invito a participar de nuestras catas de té taiwanés.

#LaCulturaDelTe

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