El té inglés y su cultivo en Inglaterra

El Té Inglés y su cultivo en Inglaterra

De pequeña mi madre se encargaba de hacer traer los mejores tés de Inglaterra. Hermosas latas de colores con exquisita fragancia que atesorábamos con cariño para nuestro apreciado ritual. Como mucha gente, creía que tomaba té hecho en Inglaterra, como bien decían los envases: “Made in England”.

Recuerdo mi desconcierto, todavía de pequeña, cuando leí un libro que explicaba el origen chino del té, las variedades que se cosechan en Japón, India y otras partes del mundo, pero nunca mencionaba Inglaterra. Investigué, busqué hasta que tuve que asumir lo que era (para esa niña) la cruel realidad: el té nunca se cultivó en Inglaterra. Y es así. En Inglaterra se vendía té inglés que no era de origen inglés, hasta poco tiempo atrás…

Hace casi 5000 años, cuenta la leyenda, que el té fue descubierto en China por el emperador Shen Nung, pero no fue hasta el año 1606 que de la mano de los holandeses llegó a Europa. Con los años los ingleses, grandes aficionadas a esta bebida y grandes consumidores de té, hicieron de esta infusión un símbolo de su cultura. En 1657 el café Garraway de Londres se convirtió en el primer establecimiento occidental a donde se servía té. Por entonces era un producto de lujo, muy caro, que servía para ostentar clase y refinamiento. A principios del siglo XIX Inglaterra comenzó a producir té en sus colonias de India y Sri Lanka. Las variedades más famosas de estos tés son el Ceylon o Ceilán (de Sri Lanka), Darjeeling y Assam (de India) y el Earl Grey. Este último es un tea blend (una mezcla) a base de té negro y extracto de bergamota, y debe su fama al Earl Grey (Conde Grey) de Inglaterra que a principios del 1800 lo recibió, según dice otra leyenda, como presente de China.

Estas variedades de té fueron, durante muchos años, las más consumidas por los ingleses, y la costumbre se extendió a otros países de Europa como Francia y Alemania, para luego llegar de la mano de los inmigrantes hasta América. Esta fama les dio el nombre de “british legacies” o “legados británicos” en honor a la costumbre que impusieron los ingleses alrededor de estas variedades de té, que ya son un clásico. Vale la pena repetir que estos clásicos británicos son tés (o mezclas de tés) de origen asiático.

Pero 1996, Jonathon Jones, el director de operaciones de Tregonthnan Estate en Cornwall al sudoeste de Inglaterra, se animó a plantar las primeras semillas de Camellia Sinensis (la planta del té) observando cómo en el valle, a donde las temperaturas nunca son extremadamente bajas, el té crecía frondoso. En 1999 se plantaron las primeras 8 hectáreas, y la plantación fue creciendo hasta superar las 12 hectáreas sembradas de té. Estas plantaciones producen té verde y negro que, aunque no alcanzaron aún niveles de producción comparables a las regiones ortodoxas clásicas, son muy prometedoras.

Más al norte, la compañía Wee Tea Company obtuvo las primeras 2200 plantas de Camellia sinensis en Perthshire, Escocia, dando origen al té de las Higlands.

Así que la próxima vez que compres “té inglés” presta atención, porque hoy sí es posible que dentro del envase puedas encontrar verdadero té cultivado en Inglaterra. Un té inglés, bien inglés.

#LaCulturaDelTe

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